Te Voy a Revelar el Secreto

¿Cuántas veces no hemos visto anuncios que dicen algo como “Te voy a revelar el secreto de perder peso sin ejercicio ni dieta” o “Te voy a revelar el secreto de tener un cuerpo de fisioculturista haciendo sólo 10 minutos de ejercicio diarios”? La gran mayoría de nosotros sabemos que son engaños. Nada de valor en la vida se logra tan fácilmente.

Recientemente una persona me pidió mi opinión sobre cómo mejorar el evangelismo personal y el impacto de nuestra iglesia en la comunidad. Las sugerencias que rápidamente vienen a la mente serían:

Programar un tiempo cada semana para que como iglesia salgamos a evangelizar puerta por puerta o en sitios públicos
Entrenar a nuestra gente en cómo presentar el evangelio en una forma concisa y culturalmente apropiada
Proveerles a los miembros tarjetas de presentación y volantes que invitan a la iglesia

No estoy muy a favor del primer punto, a menos que sea una forma de entrenar a la gente a compartir y a expresar su fe. Aunque sin duda a veces algunos se alcanzan en esta forma, como método de producir discípulos verdaderos de Jesucristo, es limitado. El segundo punto es muy importante, pero en sí no va a lograr lo que se busca. El tercero es importante, pero sólo en el sentido de proveer un recurso que pueda abrir una conversación, o quedar en la mente de la persona para alguna fecha futura. Cada punto podría ser bueno, pero sólo como parte de algo mayor.

Entonces, ¿cuáles respuestas podríamos dar para esta inquietud? La respuesta que yo le di no es fácil ni rápida: tenemos que lograr que nuestra gente forme amistades significativas con no creyentes y pase tiempo con no creyentes. Sólo así podrán aprovechar en forma efectiva los últimos dos puntos anteriores. (Desafortunadamente para los dos años de haber entregado su vida a Cristo, la mayoría de los nuevos creyentes ya no tienen amigos no creyentes cercanos. Por lo general, el nuevo creyente va centrando su vida alrededor de sus amigos cristianos, dejando a sus amigos inconversos, o sus amigos inconversos lo van rechazando y cerrando las puertas de oportunidad.)

Hace un tiempo estuve leyendo en 1 Corintios y al final de mi lectura bíblica me tocó leer el capítulo 9. Me llamó mucho la atención lo que el Apóstol Pablo dice en los versículos 19-23:

19 Aunque soy libre respecto a todos, de todos me he hecho esclavo para ganar a tantos como sea posible.20 Entre los judíos me volví judío, a fin de ganarlos a ellos. Entre los que viven bajo la ley me volví como los que están sometidos a ella (aunque yo mismo no vivo bajo la ley), a fin de ganar a éstos.21 Entre los que no tienen la ley me volví como los que están sin ley (aunque no estoy libre de la ley de Dios sino comprometido con la ley de Cristo), a fin de ganar a los que están sin ley.22 Entre los débiles me hice débil, a fin de ganar a los débiles. Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles.23 Todo esto lo hago por causa del evangelio, para participar de sus frutos. (1 Corintios 9:19-23 NVI)

Se me ocurre que la forma que usó el Apóstol Pablo fue muy diferente a lo que nosotros pensamos cuando pensamos en el evangelismo.

Pablo dijo que aunque era libre, se hizo esclavo para ganar a tantos como fuera posible. Eso implicó un cambio significativo en su estilo de vida. Implicó tener una flexibilidad increíble en su forma de ser y actuar. “Volverse judío” o “volverse sin ley (para los gentiles)” o “hacerse débil” o en resumen, “hacerse de todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles” no se asemeja en nada a ir de puerta en puerta pidiendo dar una presentación breve del “evangelio”.

Pero siento que en este pasaje Pablo nos dijo, “Te voy a revelar el secreto de mi éxito en alcanzar a las comunidades donde he trabajado . . . .” Algunos dirían, “Desafortunadamente eso no se puede programar.” Yo diría “Afortunadamente eso no se puede programar.” El evangelismo no es algo que uno programa. Es algo que fluye de quienes somos en nuestra relación con Cristo. No podemos compartir vida vibrante y vital si no tenemos vida vibrante y vital. Se puede programar salir a tocar puertas, pero la extensión exitosa del evangelio siempre ha sido a base de compartir vida con personas en derredor de los cristianos.

¿Habrá algo, entonces, que un líder de iglesia o de un grupo de estudio bíblico puede hacer para estimular a su gente a evangelizar más? Claro que sí. Pasar visión, motivación espiritual, y entrenar a la gente en cómo expresar claramente el mensaje del evangelio son cosas que uno puede programar. Pero probablemente lo más importante que un líder puede hacer es:

En primer lugar, reconocer que sólo Dios puede hacer que su gente tenga esta vida vibrante y quiera compartir esa vida con otros . . . y reconociendo esto, el líder debe dedicarse a mucha oración para que Dios lo haga, porque él, como líder, no lo puede producir.
Motivar a su gente a empezar a orar para que Dios obre eso en ellos.
Integrar en su vida, y en la vida de sus miembros, las disciplinas de un discípulo, como lo hizo Jesús y Pablo.
Lloyd Mann

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